Leitat y Cromogenia Units se alían para desarrollar barnices libres de Bisfenol A para envases alimentarios

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Barcelona, 16 de Noviembre de 2015.

 

El proyecto BPA FREE, financiado por el Ministerio de Economía y ejecutado por Cromogenia Units S.A. y el Centro Tecnológico Leitat, desarrollará nuevos barnices libres de Bisfenol A (BPA) para el interior de envases alimentarios. El objetivo es conseguir un producto seguro para el contacto alimentario y respetuoso con el medioambiente.

 

La molécula BPA, presente en multitud de plásticos y recubrimientos de contacto alimentario, es sospechosa desde hace casi 20 años de causar disfunciones endocrinas en condiciones de larga exposición.

 

Los últimos estudios y sentencias judiciales tienden a relativizar el peligro del BPA, alegando que las exposiciones máximas a las que se puede someter una persona están por debajo del umbral de riesgo para la salud. Aun así, la mayoría de mercados exige el sello “Libre de Bisfenol A”.

 

Cromogenia Units S.A. y el Centro Tecnológico Leitat. desarrollan actualmente el proyecto BPA FREE, destinado al desarrollo de nuevos barnices para el interior de latas de conserva o de refresco libres de Bisfenol A (BPA). La molécula BPA fue un producto muy utilizado en plásticos y recubrimientos de uso común, como el policarbonato en biberones o los barnices epoxi del interior de latas de conserva, hasta que en 1998 ciertos estudios apuntaron a una posible relación entre el Bisfenol A y ciertas disfunciones del sistema endocrino. A pesar de que estudios y sentencias judiciales posteriores han indicado que el grado de exposición a esta sustancia se encuentra por debajo del umbral de riesgo para la salud humana, lo cierto es que muchos países han prohibido su uso en productos alimentarios y la marca BPA FREE es una exigencia cada vez más reclamada en el mercado del packaging alimentario. Está previsto que el proyecto conjunto de Cromogenia y Leitat obtenga durante 2016 los primeros barnices libres de BPA.

 

El proyecto BPA FREE se inició en 2014, en el marco de la convocatoria pública Retos Colaboración 2014 del Ministerio de Economía y Competitividad, con el objetivo de sustituir las tecnologías epoxi actuales basadas en derivados del BPA que se usan en los recubrimientos interiores de las latas de conserva o de refrescos. Para ello se está utilizando una novedosa tecnología híbrida de copolímeros acrílicos y de poliéster, fruto de la experiencia en ambos sectores de Cromogenia. “Estamos tratando de unir en un solo polímero las ventajas de ambas naturalezas químicas; la dureza de los acrílicos y la flexibilidad del poliéster”, explica Antoni Torrelles, director técnico de la empresa.

 

Una vez desarrollados los polímeros, los investigadores del grupo de Surface Technologies del Centro Tecnológico Leitat, liderados por Lorenzo Bautista, desarrollarán las mejores formulaciones para aplicar sobre superficies metálicas y analizarán su capacidad para resistir el proceso de producción de las latas y la corrosión producida por los alimentos. “Utilizaremos simulantes alimentarios, compuestos que recrean los agentes agresivos de los alimentos, para comprobar si los barnices desarrollados son aptos para su uso en latas de conserva”, comenta David González, investigador del equipo.

 

En una segunda etapa, el proyecto abordará un reto mucho más elevado: la sustitución del disolvente orgánico de los barnices por sistemas acuosos respetuosos con el medio ambiente.

La crisis del BPA

 

En 1998, el profesor Frederick Vom Saal y su equipo de investigadores de la Universidad de Missouri-Columbia alertó acerca de las disfunciones endocrinas que el Bisfenol A (BPA) podría causar en humanos. Como consecuencia, las autoridades sanitarias de multitud de países occidentales prohibieron estos compuestos en el packaging alimentario destinado a niños. En 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicaron un informe según el cual no se podía determinar con seguridad el riesgo asociado al BPA. En enero de 2015, una revisión europea de los efectos del BPA concluyó que se trata de un componente seguro para cualquier grupo de población, ya que los niveles de exposición máximos previstos están entre 3 y 5 veces por debajo del umbral aceptable para la salud.

 

A pesar de ello, muchos gobiernos han continuado legislando en contra del uso de este producto. El caso más extremo, que ha afectado significativamente al mercado europeo, fue la prohibición por parte de la Asamblea Nacional Francesa del uso de derivados de BPA para envases alimentarios de toda clase, que entró en vigor el 1 de enero de 2014. La Unión Europea, EEUU, Canadá y Turquía siguen prohibiendo el uso de BPA en biberones; Bélgica, Suecia y Dinamarca en productos para niños; y Francia en cualquier producto de contacto alimentario. La investigación en este campo es, por tanto, una necesidad tanto a nivel industrial como social.